22 de febrero de 2024
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El equipo blanco estará en La Cartuja tras despedazar a un Barça que desapareció con 0-1. Partidazo de Camavinga, exhibición de Modric y hat-trick de Benzema.

Cuanto peor, mejor. El Madrid llevaba décadas con esa arriesgada práctica antes de que Rajoy se enredara en el trabalenguas. No hay equipo en el mundo que se maneje mejor en situaciones desesperadas. Volvió a suceder en el Camp Nou, con la cruz a cuestas del 0-1 en el Bernabéu y un fuego en la grada alimentado por el Caso Negreira, repleto de proclamas y falto de explicaciones en el Barça. Fue despedazando al equipo de Xavi sin prisas, con la pericia de quien lleva un siglo haciendo ese trabajo. Le aguantó, con Camavinga como jefe de la resistencia, le mandó a la lona en una contra preparada por Benzema, autor de tres goles y medio, y Vinicius y le encargó luego a Modric el trabajo de torturarle hasta la eliminación. Ahí acabó la alta siniestralidad del equipo de Ancelotti ante el Barça y se ganó plaza en la final de Sevilla con honores, tras echar a sus dos grandes rivales: azulgranas y atléticos. La Copa no es lo suyo… hasta que la necesita.

El partido estuvo en las antípodas de la ida. Era obligado para los dos. En el Madrid, porque después de tres clásicos perdidos, se exigía un cambio de registro. Se produjo en la alineación, con Camavinga de lateral y Rodrygo en un puesto que habitualmente era para Tchouameni. Eso sí, no faltaron sus generales, Kroos y Modric, en el once. Esa guardia aún no encuentra relevo. Tampoco el Barça fue ese equipo encarcelado en su campo del Bernabéu. Allí supo jugar a lo que no le gusta, pero ante su público no le estaba autorizado quebrantar tan exageradamente su catecismo.

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Xavi fue metiendo cambios que cambiaron casi nada y el Madrid fue midiendo tiempos y esfuerzos desde su abrumadora superioridad, consciente de que enfrente ya no quedaba rival. La cosa apuntaba a goleada de época. Y llegó, en un pase de Vinicius a Benzema, estrella de la noche. El resultado reflejó bien lo que fue el partido del 0-1 en adelante: un baile de un Madrid que ha perdido la Liga pero no ha entregado el ciclo. Xavi ya tiene su 0-4 de vuelta.

Fuente: as.com

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